Sunday, September 18, 2011

MAO Y EL SHOW DE LA CONVERSACION


El destacado compositor peruano Manuel Acosta Ojeda, (también conocido por sus siglas MAO y por una infinidad de chapas: "Manuel Se Acuesta y Jode", "el Mono", "el Sabido", etc..) presentó anoche con todo éxito su unipersonal colaborado "Solo sé que tengo sed", llenando al tope el auditorio de la Derrama Magisterial con cientos de apasionados fans y seguidores de su bien cultivado verbo. Lo acompañaban en el escenario cinco cantores criollos y un guitarrista, que interpretaron con toda propiedad versiones muy sentidas de los clásicos valses del autor nacido en 1930. Su hija Celeste, a cargo de la producción, hizo un gran trabajo.
MAO es un clásico. Ha compuesto inolvidables canciones, todas escritas con mucha seriedad literaria y profundidad melódica, además de meditadas armonías. Es de los pocos autores criollos capaces de escribir sonetos perfectos, ya sea en alejandrinos o endecasílabos, a la manera de los poetas del siglo de oro o a lo Darío, dentro de lo criollo contemporáneo. Toda esta sapiencia versificada tiene su contraparte en su obra no escrita, sino conversacional, que es la que presentó anoche, entre vals y vals, dando cuenta de varias décadas en las calles y rutas del Perú y el mundo.
Lo que cuenta y conversa es cómico, extremadamente gracioso, distanciándose de la seriedad de la letra de sus valses, hasta ser casi "políticamente incorrecto" como dice la expresión del inglés, ya que toca asuntos de la vida cotidiana que casi nadie toma en cuenta o no los expresa públicamente. El auditorio era cómplice de estas pequeñas historias que fue narrando, y muchos de los protagonistas de ellas estaban sentados en la primera fila del teatro, como César Lévano o Lucas Borja.
A su manera Acosta ha hecho lo que Diógenes Laercio en sus biografías de filósofos cínicos: resume cientos de vidas en pequeñas frases, y condensa el decir popular en historias breves. El griego redactó su famoso librito tomando lo que habían dicho las personas en la calle trescientos años antes de escribirlas, condensando historias individuales y reales llenas de alusiones a hechos que una vez vividos entran al torrente de la conversación como historias legendarias.
Así sus relatos sobre su viaje a Europa, su amistad con Julio Ramón Ribeyro, Juan Gonzalo Rose; lo que pasó y conversó en mágicas cantinitas de Lima, Surquillo o el Cusco; los ingeniosos apelativos -"chapas"- de las personas con las que alterna; la historia del novillero Lucas Borja o lo que le pasó con Luis Abelardo Núñez cuando tomaron el ómnibus equivocado en la carretera. Esto daba risa no porque Manuel pretendiera ser cómico, sino porque lo cuenta con veracidad y es justamente en el encuentro de la realidad con lo fantástico cotidiano que se produce la risa, de manera natural. Lo mismo reclamaba Rabelais, en su sonoro regocijo del renacimiento europeo cuando escribe para la plaza pública medieval las historias de Gargantúa, cuyo lema es justamente "tener sed".
Conozco a MAO hace muchos años y le he escuchado y leído algunas de estas historias. Alternadas con sus valses son toda una delicia cultural. Lo felicito sinceramente por este nuevo espectáculo y espero que sigan los éxitos.

1 comments:

Anonymous said...

En el rescate de mis cd's despues de la inundacion que felizmente se salvaron despues de varios dias bajo el agua, escuche uno de MAO (el unico y regalo pirateado de un buen amigo) y no se el titulo pero un tema se parece mucho a uno de los tuyos en tu CD criollo.

Que bueno que la influencia de un maestro se mantenga vigente.

FA