Monday, October 17, 2011

FRAGMENTO BLANCO


Cuando yo era niño e iba al cine del pueblo los niños volteaban a mirarme de la fila de adelante pues yo tenía el pelo rojo, pecas y era de los blancos, esa minoría racial en extinción en el Perú. Quedaban por un buen rato observándome como si yo fuera un caballo o un perro de alguna raza desconocida. (Después he  leído descripciones de este tipo en las historias de negros, cuando ellos cuentan en primera persona que la gente les pasaba el dedo por la piel a ver si despintaba).
Yo los miraba como enojado, pero nada podía hacer pues era algo que sucedía con frecuencia, desde que tengo memoria, y fruncía los cachetes en señal de enojo. Conforme el tiempo fue pasando me fui dando cuenta con más detalle de la naturaleza de la mirada ajena, la cual tenía un ingrediente social y cultural además del étnico y de la ignorancia respecto al otro. Años después, en Trujillo, vi repetirse el mismo acto con mi hijo José, de dos años. Lo llevé a casa de mi amigo Willy, que vivía por el barrio de Chicago y sus hijos niños  –llamados Jane, como Jane Fonda, Woody como Woody Allen, Mayami como Miami, y así- se quedaban boquiabiertos mirando a mi hijo que apenas caminaba. Willy se apresuró a explicarme: "es que nunca han visto gringo chiquito".

(Fragmento del volumen étnico "Blanco fácil", de Juan Luis Dammert)

1 comments:

Pamela Janet Rodriguez said...

Gracias por brindar toda llegada de albor, el cariño, lo más digno, lo humano que se detiene a través de tus letras, un abrazo y besos.