Escritor y músico,ha publicado discos y libros para niños y grandes. "Cómo te vaca" (cd, 1999)"Cómo te vaca" (libro ilustrado. Alfaguara 2005), "Lala en la ciudad de las pirámides" (Alfaguara, 2008), entre otros. Dirige el grupo musical "Derrepente" y "Los Dadá". Vive en Lima, Perú.
Nos invitan a todos a la presentación del nuevo libro sobre la música criolla escrito por el Dr. José Antonio Lloréns bajo la égida del Instituto Nacional de Cultura. "Celajes, florestas y secretos. Una historia del vals popular limeño". Anuncian que lo presenta Manuel Acosta Ojeda, que hay baile y folklore, picarones y sorpresa. La cosa es en el Museo de Pueblo Libre, el de la PLaza Bolívar. el jueves 11 de febrero a las 7 pm.
Para los interesados en apoyar a la gentita de la Casa Hogar Los Gorriones, de Ayacucho, Daniel F dice "estaré dando un recital en LA NOCHE de Barranco este miércoles 27 de Enero, arrancando a las 10.30 pm. Gracias por apoyar, causitas."
A veces llegaban invitaciones solidarias para ir al exterior, o se decía que llegaban. Varios que conocía soñaban con ir a Rusia, Cuba, Hungría, China, a aprender cine, mecánica, alemán o adiestramiento militar, pero en este rubro cultural se soñaba con cantar a la revolución en las plazas libertarias del planeta. Uno de esos ídolos cantores internacionales llegó a Lima, y la sección moscovita del partido enemigo hizo una recepción selecta para recibirlo, a la cual no me invitaron, pero guiado por una inveterada costumbre, fui de todos modos. Era la recepción privada que le ofrecían al famoso cantautor tropical Romano Lucas. Subí catorce pisos por el ascensor del hotel acompañado de un ascensorista afeminado, con un leve acento a ron. Parece que con la recepción en el último piso del edificio se agenciaba a cada subida un trago. Llevaba varias subidas al piso 14, y conmigo cogió una copa más, despidiéndose achispado. En el último piso estaba toda la mafia del comité soviético de la canción, funcionarios, cónyuges, dueños de peñas, grupos de poncho y bombo, la sombra del partido moscovita, según pude constatar con un vistazo a la derecha. Bandejas con vasos, mesas de mantel blanco, el gordo perfil del astro de la canción, muchachas y más músicos hacia el lado izquierdo. Romano, asediado por las pequeñas masas. Para no estar solo, converso con un sujeto que conozco, quien siempre habla de organizar festivales y ahora tiene un local a mano, por la plaza de Armas, para presentar música latinoamericana. ¿Qué instrumento tocas?, pregunto por encima de los bocaditos en bandeja, Lima de noche iluminada tras las ventanas del piso 14. “Yo no toco nada, soy contador público”, dice. Seguro. Ahora sí hay acción. Un cantante picotea el pavo muerto y cocido sobre la mesa, llamando la atención de los circunstantes, quienes abandonan los tímidos palillos de dientes incrustados en el lomo del animal para emprender a mano desarmada el descoyuntamiento del plumado. Alguien ofrece un cortaúñas, porque parece no haber cuchillos disponibles. Usan la lima del aparato. Es el momento de acercarse a Romano, está aprovechando el incidente para huir. Interceptándolo, le digo “toma mi caset con mis canciones”. Desapareció con la promesa de escucharlo en casa cuando llegase. Y un grupo musical de quena y charango arranca la noche con una de guerrilleros nicaragüenses y otra de campesinos tomando el poder. Se acelera la distribución de cubalibres cuando uno de bigote lacio se canta cuatro baladas. Romano escucha - debe escuchar- a dos metros de distancia. Una rolliza quiere cantar. No la dejan. Suben otros morenos con unos valses bien entonados. El novio de la rolliza empieza a gritar: que cante, que cante. Y ella se convierte en la siguiente. A la tercera, un afro peruano con movida de vientre. La gente mete vicio, y el novio alza la voz: ¡silencio, compañeros! Finalmente, entre algarabías, Romano canta uno de sus éxitos. Hay tumulto, todos quieren estar cerca y la mujer que me empuja de atrás dice que no la dejo ver, digo que lamentablemente no soy transparente, la mujer insiste, digo por qué no te vas al otro lado. -Es que estoy embarazada. -¿Qué, y acaso estás paralítica? Ya, todos a sentarse al suelo, en silencio. Dos minutos después algo se posa sobre mi hombro. Es la cabeza de una chica del lado izquierdo, embelesada. Refugiado en el bar, mirando el mundo marrón claro a través el ron, veo a Máximo, el violinista nativo. ¿”Isti quí ginti is?”, me dice, haciéndose el serranito. Los conoce tan bien como yo, se hace el indio, papel que domina, pero es más vivo que las arañas. Sabe cantar pendejadas. “Son huantinos”, le contesto. El ascensorista aparece con un vaso en la mano. “Ahora todo función manual”, dice, achispado. A lo lejos, tras los vidrios, la ciudad de Lima con sus ocho millones de historias parece una libélula. Esa misma noche sale por la televisión otra reunión que tuvo Romano, más privada que la del edificio moscovita, algunas horas más tarde. Estuvo tocando guitarra y unos boleros en el palacio de gobierno, con el presidente de la república, Romano hacía la segunda. Gajes del oficio. El trovador debe llegar a todo el mundo.
Aqui en este sitio podrás bajar alguno de los discos del gran autor Andreas Bodenhofer, uno de mis músicos más admirados de América Latina. Siempre que lo escucho, me sorprende. Y no es para menos. En ese trabajo hay cientos de guiños culturales y propuestas sonoras concretas. Nació en Chile, pero su pasaporte tiene los sellos del mundo entero.
Son don Manuel Acosta Ojeda y don Luis Abelardo Takahashi Núñez, quienes aparecen en la foto, el uno cantando y el otro con la guitarra, dando la espalda a la cámara. El otro guitarrista no me acuerdo cómo se llamaba; le decían "Puñalada". El que está parado al fondo, de saco y espaldas a la estera, es Juan Luis Dammert, o sea yo, en Piura, allá por 1974, cuando conocí a estos dos monstruos de la canción popular peruana. Las chicas de vestidos y sonrisas son de la peña de Marcela Villamonte. Este fue uno de mis primeros contratos en la música. Nos llevó David Odría desde Lima a la Feria de Integración allá en Piura, con el grupo Salqantay a tocar folklore. La foto apareció por ahí.
La virgen de Guadalupe y el señor de los Milagros se encontraron en las calles de Lima hace algunos años, pero hace pocas semanas ella lo llamó por teléfono para verse de nuevo. Aquí la versión del Sr. Milagros sobre lo sucedido.
El cineasta Rómulo Franco se levanta muy temprano y se pone
su caperuza verde para ir a recorrer la ciudad
Está filmando su documental de El Tren Eléctrico, por cuyo guión
obtuvo un premio de CONACINE
y busca personajes en la ciudad alrededor del fantasmal
tren eléctrico de Lima y sus barrios con alambre de púas
aquí ya encontró al carpintero que hace trenes de madera,
el Sr. Tinoco, quien ahora incursiona en la modernidad
Cruzando puentes el cineasta, la productora y el personaje
se acercan a donde los esperamos. Me sacó de mi casa a las
7 de la mañana y ya somos varios en este plan
Hay manadas de perros en el vecindario
y creo reconocer, ¿a mi perra Tota por ahí?
No, ese es posiblemente su papá.
Ahí llegan, escoltados
El equipo de producción da los últimos toques
Llega nada menos que el chofer del tren eléctrico
Y cuando abren la puerta ahí está la planta
de donde sale el proyecto que unirá Lima
pero hay unos habitantes extraños si uno mira al suelo
como ha llovido, se pusieron la casa a la espalda
y quizás esperan que el tren los pise
si algún día se cruzan con él.
Estas son las llaves del tren. Escogemos una
nos informamos de nuestro futuro
Los caminos están abiertos para rodar por el mundo
¿Es ya la época, finalmente, de llegar a destino?
¿De que los vagones se llenen de pasajeros?
Ya vamos a partir, todos listos
Iremos las siete estaciones, ida y vuelta
En el barrio saben que el tren sale los viernes
para que no se oxide
El posmodernismo en expansión: me gusta el diseño de
letras desprendidas
Ya Rómulo tomó posesión del tren.
Y empieza el rodaje de hoy.
La ciudad tras las ventanas
Una u desprendida
dos eles y una a
no sé por qué me acuerdo de Cuba, la Unión Soviética
países anclados en un tiempo y una maquinaria
Pero siempre hay sorpresas de la imaginación
y gente esperando en la estación
Un ojo indiscreto reflejado en la puerta
la ruta está dada de antemano
por aquí se acaba
Al despedirse el maquinista me comenta que ya tengo que
hacer otra canción sobre el tren eléctrico
pues este ya va a caminar el 2010
Así sea.
Algún día veremos la película.
Mientras tanto, si no lo vio, aqui el video de 1989 de El Tren Electrico, que produjo la tele (ni el canal ni el grupo de música me preguntaron si podían usar la canción, pero así es). Hacer clic.