
Me parece que siempre escucho y leo lo mismo en los canales de televisión y periódicos del Perú (salvo honrosas excepciones) cuando hablan del asunto amazónico. Todos siguen el mismo libreto. Nunca pensé que Vargas Llosa pudiera convertirse en el apuntador de Alan García o viceversa, pero la realidad es siempre sorprendente. El libreto dice así: los chunchos son unos salvajes (después de las muertes empezaron a llamarlos "hermanos nativos") que no quieren el progreso (es decir, a las trasnacionales y las inversiones que salvarán al Perú, para lo cual nunca mencionan el ilustrativo y actual ejemplo de Doe Run o el río Corrientes)y que toda la culpa la tiene Alberto Pizango (el dirigente de AIDESEP, la organización nativa, a quien sin especificar cargo alguno ya lo llaman delincuente, piden orden de captura, extradición, etc.). ¿Cuán poderoso es el señor Pizango para despertar tamaña inquina en el poder? ¿Acaso los nativos, siendo tan "atrasados" tienen tanta fuerza frente a la modernidad? Vargas Llosa escribe como un cauchero del siglo XXI, del presidente ni hablar y del coro fariseo que los acompaña mutis en el foro.
Pero vaya uno a ver la sutileza del poder judicial. Están empapelando a los dirigentes, uno por uno, para que sean perseguidos y silenciados. Ni siquiera aparecen en los diarios o televisoras. Solo se habla de ellos. Si en la época de la violencia exterminaban a los que reclamaban por los abusos, ahora les meten juicios. Esta farsa de opereta es la que le canta triunfalistas encuestas a la hija del ingeniero para que lo saque de la cárcel. Si usted ve mucha televisión peruana o solo lee diarios adulones, seguramente se habrá convencido de la gran bamba que nos gobierna y predica, en la república del peruano misio.


















